Ya en la Antigüedad, los sabios orientales consideraban que, asociado a la zona laríngea (garganta) y a la glándula tiroides, los humanos poseíamos un oído capaz de percibir frecuencias de un modo extraordinario y sobrenatural. Ellos alegaban que este «superoído» era capaz de advertir ondas que la audición física no captaba. Y a ese oído superlativo le dieron el nombre de clariaudiencia.
Contemporáneamente, y de acuerdo con los principios de la llamada Doctrina Espiritista, se sabe que la clariaudiencia permite oír frecuencias, ecos, léxicos y sonidos, paradójicamente, sin recurrir al sentido de la audición (como ya afirmaban los orientales de antaño). Para esta escuela se trata de una percepción de tipo paranormal.
¿Todas las personas tienen ese don de percibir más allá del sentido de la audición? No. Hay seres especiales, evolucionados espiritualmente o ascendidos que cuentan con este nivel superlativo de percepción e intuición. Se cree que son personas que, con el don natural de la clarividencia, pueden llegar a manifestar, además, el de clariaudiencia.
Los médiums (personas que se comunican con el espíritu de gente muerta) reciben mensajes del más allá y justamente porque no los escuchan con los oídos dicen tener la impresión de que los oyen dentro de su cerebro. Muchos de ellos incluso comparan a esos «mensajes dentro de la mente» con una especie de diálogo interno con un interlocutor desconocido que no pertenece a este plano.
En efecto, también los oráculos, los profetas, algunos sacerdotes y místicos, los chamanes y los santos han oído, en algún momento de su vida, voces a este nivel. Por tal motivo, no pocos de ellos han sido tratados, a lo largo de la historia de la Humanidad, como locos, almas diabólicas o brujos. Incluso han encontrado la muerte a manos de otros hombres por afirmar que recibían mensajes de alguna fuerza divina (Dios o ángeles) o de un ente sobrenatural (maestros espirituales o espíritus de personas fallecidas).
¿En qué consiste esta facultad psíquica?
Por fortuna, si bien todavía la clariaudiencia no es un fenómeno avalado científicamente, ya no es una disciplina rechazada o negada al cien por cien como en siglos anteriores. En la actualidad se considera una experiencia extrasensorial. Muchos entendidos afirman que se trata de una capacidad auditiva especial. Más bien de una habilidad o condición psíquica que hace posible oír a cualquier distancia (una voz lejana o no perteneciente a este plano) e inclusive sonidos llamados «ultra» que no atañen al mundo físico. Una facultad que todos los hombres poseemos en mayor o menor medida y que, con entrenamiento y cierta evolución espiritual, hasta podemos aprender a amplificar.
Así como sucede con las personas que tienen el don de la clarividencia, quienes tienen el de la clariaudiencia suelen advertir su condición desde la niñez.
Efectivamente, la mayoría de las personas clariaudientes (dotadas de lo que se conoce como «audición clara») aprenden desde pequeños a manejarse con esta capacidad auditiva superlativa.
Para nadie es sencillo ser un niño especial con semejante potencial psíquico. Por lo general, quienes cuentan, desde la más tierna edad, con adultos (verdaderos maestros guías) que los contienen emocionalmente y los orientan sobre cómo usar su don y para qué, llegan a la edad adulta con una verdadera misión en la vida. Esta les lleva a prestar ese servicio a los demás. Es el caso de los videntes y tarotistas profesionales que complementan su trabajo de cartomantes con la clariaudiencia para beneficiar todavía más a sus clientes.
La clariaudiencia se manifiesta de múltiples formas
Por ejemplo, muchas personas reciben mensajes encriptados a través de los sueños. Algunas de ellas son capaces de descifrarlos y otras solo pueden dar cuenta de haber tenido una experiencia extrasensorial. Asimismo, la mayoría de los seres evolucionados espiritualmente poseen el don de la clariaudiencia para actuar en determinados campos de la magia blanca, el espiritismo o las terapias alternativas.
Sin ir más lejos, alguien que se dedica a estudiar y a organizar sesiones de constelaciones familiares utiliza este don. Lo hace, precisamente, cuando interpreta determinadas situaciones que ocurren en el campo cuántico (energético). Al hacerlo, brinda mensajes o describe situaciones, no porque las conozca de antemano o porque alguien se las esté relatando; simplemente porque las percibe sin oírlas.
Otro claro ejemplo de clariaudiencia es el de aquellos seres ascendidos o espiritualmente más evolucionados que son capaces de hacer lecturas de aura. Durante las sesiones que se llevan a cabo con ese fin, estas personas reciben mensajes del más allá, de maestros que colaboran con ellos en su labor (y que están a miles de kilómetros de distancia) e inclusive de personas ya fallecidas y se los comunican a su cliente.
Por último, también existen casos de hombres o mujeres que dicen recibir mensajes de alguna imagen de la Virgen María o de los ángeles. A ellos «les llegan» mensajes cuyo significado a veces ni siquiera conocen o saben interpretar y se lo brindan al consultante.
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